Opinión

CATALEJO

CATALEJO

Lo más trascendente de los materiales filtrados por Wikileaks no son los contenidos formales de los cables de la Embajada de Estados Unidos al Departamento de Estado respecto a nuestro país. Lo más importante es que reconfirman la afanosidad con que el cuerpo diplomático estadounidense representado en la República Dominicana interviene en nuestros asuntos domésticos.

El más reciente de esos cables, publicado en la prensa nacional, revela que la legación diplomática reportó cómo Leonel “Fernández reparte el botín”, refiriéndose al patrimonio público.

“Dos reuniones (…) ofrecieron nuevos datos sobre un sistema político que reparte botines y que está desperdiciando el dinero recaudado de los impuestos e hinchando la burocracia”, dice el cable.

Lo informado por la Embajada poco escandaliza, porque es una práctica conocida por todos; lo lastimoso es que ese hecho esté revestido de absoluta impunidad.

Ahora, lo trascendente es cómo impedir que se continúe con una práctica ilegal de un presidente que no respeta la Constitución ni las leyes y abusa desde el cargo.

Esta tragedia me hace recordar la fábula “Poniéndole el cascabel al gato”:

—Colguemos un cascabel al cuello del gato -sugirió un joven ratón para controlar al felino—. Su sonido delatará su presencia y nos dará tiempo de ponernos a cubierto.

—El plan es excelente —dijo el más viejo de los ratones—. Y me enorgullece pensar que se le ha ocurrido a este joven amigo.

Al oírlo, el joven ratón frunció la nariz y se rascó la oreja, con aire confuso.

—Pero… —continuó el viejo ratón—, ¿quién será el encargado de ponerle el cascabel al gato?

Al oír esto, los ratoncitos se quedaron muy callados, porque no podían contestar a aquella pregunta. Y corrieron a sus cuevas…, hambrientos y tristes.

El Nacional

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