Opinión

CATALEJO

CATALEJO

En la República Dominicana se han acumulado factores objetivos y subjetivos, que la han transformado en un barril de pólvora. Los poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) y sus instituciones están en franca descomposición, al punto que han terminado supeditados a la voluntad del ex presidente Leonel Fernández.

El sistema y modelos económicos se han entronizado mediante la coerción de clase, sin poder superar el caos y las sucesivas crisis sistémicas, creciendo la desigualdad y concentración de la riqueza.

De igual forma se amplía la exclusión y superexplotación de los trabajadores, pérdida del poder adquisitivo de los salarios, carestía de los alimentos, desempleo y saqueo de los recursos naturales por empresas transnacionales.

Existe una verdadera crisis de hegemonía y de las formas de organización política ideológica y cultural de la clase gobernante. El aspecto más visible es la crisis de los partidos del sistema.

Relentizan el proceso de lucha social con asistencialismo alienante, que poco resuelve al que lo recibe, envilece a grandes sectores acogotados por la pobreza y los inmoviliza.

Nos recuerda el programa imperialista “Alianza para el progreso” (1961-1970), que incluía unas cajitas de alimentos para los pobres, con las siglas “USA”, dos manos entrelazadas y la bandera de Estados Unidos.

Cuando en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador los efectos nocivos del neoliberalismo hicieron crisis en los años 90, condujeron al surgimiento de gobiernos identificados con los más pobres.

La República Dominicana sigue siendo un barril de pólvora, que no ha explosionado por la aplicación de programas “contrainsurgentes” que han afectado a las organizaciones sociales y políticas contestatarias al sistema.

 

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación