Dicen que el pueblo dominicano está anestesiado, porque no responde a las acciones de un gobierno que remacha los grilletes de la miseria, la corrupción, la inseguridad ciudadana y el caos.
Desde el poder se imponen pésimas políticas que afectan a las mayorías; promueven el desempleo, el hambre, la insalubridad y el analfabetismo y nada pasa.
Inseguridad ciudadana, corrupción de Estado, autoritarismo, desorden institucional y otros males afectan a la nación y todo sigue en calma.
Pero debemos entender que la partidocracia (PLD, PRD, PRSC y satélites) y sus dirigentes, tienen una sólida alianza para garantizar la impunidad, compra de voluntades y mantener frenada la lucha social.
Invierten miles de millones en publicidad alienante dirigida a la población; cajitas con alimentos y dinero en efectivo a familias pobres, todo con sentido clientelista.
El gobierno se hace acompañar de intelectuales conservadores, incluidos muchos renegados de izquierda, pseudo activistas culturales, sindicalistas amarillos y falsos dirigentes populares.
El Presidente concentra en sus manos todos los mecanismos institucionales, respaldado por la oligarquía y la pequeña burguesía rastrera que ha logrado llegar al poder.
Las organizaciones sociales, religiosas, gremiales y sindicales han sido cooptadas a través de sus dirigentes, otorgándoles prebendas a éstos para su ascenso social y económico.
Desplazar a ese bloque y tomar el poder para terminar con la inequidad y la exclusión social, entre otros males, no es un juego de niños.
Sin embargo, es posible lograrlo con la unidad y acción de las mayorías, lideradas por los sectores progresistas y revolucionarios, armados de ideas y voluntad para romper el cerco que ha tendido la derecha.

