Era previsible lo acontecido en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde el pasado jueves, en el marco de la protesta contra el paquetazo fiscal, fue baleado de muerte por fuerzas policiales el estudiante de Medicina Willy Warden Florián Ramírez, oriundo de San Juan, lar natal del presidente Danilo Medina.
El mismo día, en parecidas circunstancias, fue también baleada de muerte por la Policía , la profesora Ángela Moquete Méndez, durante una justa protesta en Barahona.
La cultura despótica, la presunción de que después del palo dado ni Dios lo quita, bajo la premisa de que el pueblo padece de resignación masoquista, empujó al Congreso a la enajenante aprobación del trago amargo impositivo.
Es un error de cálculo de Danilo Medina, subestimar la conciencia de los dominicanos, frente al dispendio, saqueo del erario e indolencia con que actuó el máximo responsable de ese déficit fiscal, el acicalado y perfumado zacateca Leonel Fernández.
Cargar con más impuestos a los de abajo, para tapar un hoyo fiscal de 187 mil millones de pesos, más estos asesinatos, está generando un alto grado de indignación y rebeldía nacional.
Y las protestas contra los nuevos impuestos, en un ambiente de mayor carestía de la vida, insalubridad, desempleo e inseguridad ciudadana, podrían desembocar en desobediencia civil e ingobernabilidad.
Esa amalgama de factores ha unido voluntades de amplios sectores sociales, económicos y políticos, que se están expresando para revertir esas medidas impositivas de puro corte neoliberal.
El gobierno aún está a tiempo de evitar una avalancha de protestas populares, revocando el fatídico paquetazo fiscal, por el contrario, a esas lamentables muertes le podría seguir un río de sangre.

