Opinión

Catalejo

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Trujillistas al ataque

El revuelo que ha provocado el libro de Angelita Trujillo Martínez, considerado un libelo por quienes sufrieron 31 años de tiranía, debe servir para una reflexión sobre el presente y futuro del país.

No es casual, que los descendientes de Rafael L. Trujillo Molina se hayan interesado —después de medio siglo de su ajusticiamiento— en iniciar un plan para exculparlo de sus crímenes.

La familia del sátrapa aprovecha esta coyuntura de la nación, marcada por una gran degradación ético-moral, auge del narcotráfico, de la corrupción y del derechismo, para ver si es posible insertarse en el poder.

Los Trujillo no se sienten bien representados por los que han medrado hasta ahora en el Estado, pese a su perversidad y práctica despótica. Ellos sienten la necesidad de representarse a sí mismos.

Ese interés es más que evidente, y sus andanzas, estimuladas vaya usted a saber por quiénes, son verdaderos globos de ensayos, útiles para medir diversas reacciones.

Aunque sus escaramuzas son torpes, no dejan de ser reveladoras. Se aprecia que cuentan con discretos aliados dentro y fuera del país, que ahora no esconden sus simpatías y de otros que se les ha salido el refajo. 

Angelita sabe que sólo ellos faltan para completar —en persona— el bloque que detenta el poder permanente, neotrujillizado y neobalaguerizado.

Para la extrema derecha, ha llegado la hora de que los Trujillo den el paso “audaz” de irrumpir en la vida política, de una sociedad en proceso avanzado de putrefacción.

Quizás un mal día, ¿quién sabe?, en uno de ellos —ya en el Palacio Nacional— se reencarna el espíritu del Benefactor, para iniciar un nuevo ciclo de barbarie, con el respaldo ‘democrático’ de perversos, corruptos y criminales de viejo y nuevo cuño.

El Nacional

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