Opinión

CATALEJO

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¿Marihuana recreativa?

 

El mal llamado uso “recreativo” de la marihuana es un sofisma para justificar el uso de esa droga, que las estadísticas internacionales establecen que de ella y otros narcóticos se blanquean entre el 3% y 5% del producto interno bruto mundial, con la connivencia de enclaves del poder económico-financiero.
Para enfrentar con éxito la producción, tráfico, venta y consumo de drogas se requiere de políticas integrales, que tomen en cuenta, entre otras, la seguridad nacional, educación y aplicación rigurosa de la ley.

Son necesarias políticas inclusivas en el orden económico-social, niveles satisfactorios de los índices de crecimiento humano y combatir con firmeza la incursión del narcotráfico, alejadas de la manipulación política.

El consumo de drogas no es un problema en Cuba, porque el Estado ha enfatizado en esa “política integral”, que incluye la legislación que lo prohíbe y la educación para impedir su uso, abuso y adicción.

No se debe minimizar la toxicidad de la marihuana, para justificar la legalización, porque además de los síntomas y signos (agudos y crónico), esa droga “blanda” daña la sustancia blanca cerebral.

Mediante estudios de neuroimagen, científicos australianos han demostrado alteración microestructural vinculada con el consumo de cannabis a largo plazo, en adolescentes y adultos jóvenes.

La resonancia magnética y las técnicas cartográficas más avanzadas demostraron que esos fumadores de marihuana tenían afectadas estructuras cerebrales como el hipocampo, cuerpo calloso y fibras comisurales.

Lo pertinente es mantener la legislación que permite el uso del cannabis sólo en los ensayos clínicos, encaminados a delimitar científicamente su posible prescripción terapéutica, sin dañar la salud humana.

El Nacional

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