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Anulfo Mateo Pérez

Suicidio y honor.-

Por: Anulfo Mateo Pérez

(anulfomateo@gmail.com).-

La conducta suicida es en sí misma agresiva, cuyo fin es la obtención de la muerte mediante un acto de autolesión y el propósito deliberado de autodestrucción.

Los suicidas de sexo masculino utilizan los llamados “métodos duros” y lo de sexo femenino los “métodos blandos”.

Los hombres se suicidan de una relación de dos a cuatro veces más que las mujeres. No obstante, éstas lo intentan dos veces más, por el método usado. Es más frecuente en solteros que en casados y tiene mayor frecuencia en medios más densamente poblados.

Según la OMS, cerca de 800 mil personas se suicidan cada año. En los últimos 50 años el suicidio se ha incrementado en un 60 por ciento, sobre todo en el Tercer Mundo.

Aunque en algunos casos se pretextan razones de honor, en realidad hay una psicopatología vinculante.

Se habla de suicidio cuando una persona actúa de forma deliberada para alcanzar la muerte; si logra sobrevivir es un “intento suicida”; el suicidio se encuentra entre las 10 primeras causas de muerte a nivel mundial, con tendencia a incrementarse.

Quitarse la vida se encuentra entre las diez primeras causas de muerte en el mundo y está vinculadas a la drogo-dependencia, alcoholismo, melancolía, depresión, esquizofrenia, enfermedades invalidantes, terminales y desamparo económico-social.

El 90 por ciento de los pacientes deprimidos profundos tienen ideas y fantasías suicidas o asocian la muerte a familiares o a personas queridas.

El 80 por ciento amenaza con suicidarse y el 70 por ciento comete actos o intentos suicidas leves o graves.

En la República Dominicana se incrementa el suicidio; y el colectivo o ampliado, cuando el suicida le ha quitado la vida a un vástago u otro del núcleo familiar en el mismo acto, “para no dejarlo solo en la vida”.

El Nacional

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