El matadero electoral
Se falta a la verdad cuando se afirma que las elecciones presidenciales, congresuales y municipales son el sostén de la democracia, cuando sólo dan soporte a la partidocracia.
Sí. Se miente descaradamente, porque lo que se estableció y se ha desarrollado desde el derrocamiento de Juan Bosch en 1963, es una horrorosa caricatura de la democracia, tutelada por Estados Unidos.
Lo cierto es que padecemos una dictadura mal disimulada, donde se le ofrece pan y circo al pueblo, para validar unos poderes fácticos que actúan siempre contra las grandes mayorías.
Democracia no es ejercer precariamente el derecho a expresarse, con un telón de fondo que muestra a una minoría voraz que se engulle las riquezas del país, mientras las mayorías viven en la pobreza en el inmovilismo.
La partidocracia, y el Estado a su servicio, persuaden a los electores con el clientelismo, demagogia y una alienante propaganda politiquera. Así los llevan a las urnas. Si la tasa de analfabetismo no fuera tan alta, la abstención electoral sería mucho mayor.
Pese a esa realidad, el PLD-PRD-PRSC y sus satélites simbióticamente unidos, insisten en proponer candidaturas menos malas, malas y pésimas, sin importarles la tasa de rechazo.
A ese descaro se suma la ausencia de programa, y si lo tienen, luego se olvidan de él, porque en esencia su accionar es para crear nuevos millonarios y multiplicar las riquezas de los existentes.
Por esa dramática realidad, es que crece incontenible el abstencionismo, que sin alternativas, repudia con su expresión que al pueblo se le siga llevando cada cuatro años al matadero electoral.
Llegará un día, en que los que se abstienen y una gran parte de los que votan, volcarán su respaldo a nuevas opciones que les reivindicarán.

