Cuando Danilo Medina, acicateado por la realidad, aseguraba que le había derrotado el Estado (no Leonel Fernández) en la lucha por la nominación presidencial para los comicios del 2008, enviaba más de un mensaje.
Con esa expresión dejaba establecido que su simpatía a lo interno del PLD era superior a la de Fernández, pero que éste había usado en su contra los poderes de un Estado carente de institucionalidad.
De nuevo, Danilo hace grandes esfuerzos por ser el candidato presidencial del PLD y salir airoso en las elecciones del 2012, y dice que ahora Leonel no se opondrá a sus aspiraciones.
He repetido en incontables ocasiones, que la política no debe ir acompañada de la ingenuidad. Danilo debe comprender que nueva vez tendrá que luchar contra el poder del Estado que ostenta Leonel.
Lo que El librito de Balaguer le dice al actual Presidente, es que no debe dar paso al poder a ningún candidato de su partido, porque permitirlo menguaría su jefatura política.
Leonel sabe que su liderazgo lo ha cultivado en base al clientelismo, promoción social, económica e impunidad de quienes han recibido su favor en detrimento del erario.
No es lo mismo ser jefe, que ser líder. No es igual liderar desde la jefatura del Estado, que intentarlo desde la oposición, con un oponente de su partido en la silla de alfileres.
¿Qué pasaría con el presunto liderazgo de Leonel si Danilo llega a la Presidencia de la República? Sin dudas, se eclipsaría.
Leonel busca compactar al peledeísmo desde una oposición militante (controlando los poderes Legislativo y Judicial), dando paso al Ejecutivo a un PRD que fracasaría estrepitosamente, y, descartado Danilo, retornar a la Presidencia en el 2016 por aclamación. Pero, una cosa piensa el burro

