MOCA.- En medio de gran pesar, autoridades eclesiásticas, encabezadas por el arzobispo Ramón de la Rosa y Carpio, y miles de feligreses sepultaron en el cementerio municipal de aquí los restos mortales de monseñor José Benito Taveras, quien falleció el sábado en Higüey.
El cadáver del sacerdote, quien era oriundo de esta ciudad, fue traído ayer tarde y expuesto en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, donde treinta sacerdotes concelebraron con el arzobispo de Santiago el oficio de difunto.
El sacerdote, de 82 años de edad, fue párroco en la iglesia San Dionisio, de Higüey, durante m ás de 40 años.
Monseñor De la Rosa recordó que el padre Taveras llegó a Higüey en 1953 y a él lo inició en la Cruzada Eucarística.
El padre Benito falleció debido a un infarto al miocardio luego de una larga convalecencia.
Luego de recibir los honores de los feligreses y el clero de Higüey, los restos de Taveras fueron velados por familiares y amigos en su natal Moca. Los reconocimientos a este sacerdote vienen no sólo por sus años de entrega a la vida religiosa, sino porque, durante la dictadura de Rafael Molina Trujillo fue detenido por conspiración.
¿Qué ha pasado con la economía de la República Dominicana? y Las Palabras son palabras, figuran entre sus escritos.
El Papa Juan Pablo II lo designó Capellán de Honor con rango de monseñor en el año 1987. Antes de caer enfermo, se desempeñaba como Rector de la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia.

