POR Anthony Perez Diaz
Anthony2x2@hotmail.com
La Sombra del Poder
Por primera vez en mucho tiempo llega un remake del que uno puede sentirse satisfecho. La Sombra del Poder, o State of Play, que es su titulo original, es una adaptación de una mini-serie de seis capítulos, producida por la BBC de Londres. Aquella se desarrollaba, naturalmente, en la capital de Inglaterra, y esta en la capital de Estados Unidos, Washington D.C.
Un equipo de guionistas, encabezados por Tony Gilroy (Duplicity, la trilogía Bourne), tuvo la ingente tarea de condensar el texto original de unas seis horas, y llevarlo a un film de unos 127 minutos. El resultado es una película densa y efectiva que intriga y cautiva al espectador desde su mismo inicio, y casi hasta el final.
La repentina y extraña muerte de una ayudante del congresista Stephen Collins (Ben Affleck), no sólo pone al descubierto la existencia de un romance entre ambos, sino que al mismo tiempo, arroja luz sobre la investigación de otro asesinato que realiza el periodista Cal McAffrey (Russell Crowe). Cal y el congresista Stephen, un político en ascenso, fueron grandes amigos en sus tiempos universitarios; y su instinto periodístico, de viejo sabueso, le dice que ambos caso están conectados.
Con la ayuda de una blogger (periodista que ejecuta su trabajo a través de un blog en la Internet), Cal comienza a desenredar la madeja. Y lo que va aflorando es una gigantesca conspiración, y corrupción política y empresarial vinculada a los estamentos del poder militar en Estados Unidos.La Sombra del Poder, no está a la altura de clásicos del thriller político como Todos los Hombres del Presidente, al cual remite inevitablemente, pero se trata de todos modos, de una producción narrada a pulso, intensa, ágil, y en la que la historia innegablemente enrevesada y plagada de giros y recovecos, tiene sentido, y lo que es mucho mejor: entretiene y despierta la reflexión. Aunque la película se siente apresurada, sobre todo en su tramo final, y quedan uno que otros cabos sueltos, este es un triunfo para el director Kevin Macdonald, y un homenaje (involuntario) en tono nostálgico, para un estilo y un tipo de periodismo impreso en franca extinción.
Crowe convence y cautiva con su renovado carisma, y el resto del estupendo elenco que incluye a una incisiva Helen Mirren y un sorprendente Jason Bateman, está mucho más que correcto y efectivo.

