¿Cómo puede una comedia hacer reír, y no ser buena? Hay cientos, o más bien miles de films que dan cuenta de ello. Pero pongamos las cosas en la perspectiva en la que Bad Teacher las plantea. La película apela a la grosería, la vulgaridad y el mal comportamiento para hacer reír; y como colofón remata con un grupo de personajes secundarios que se hacen los idiotas al cuadrado.
¿Es este el mejor camino para hacer reír al público? Por supuesto que no. Pero ese es el más simple y directo, y el que ofrece la mayor garantía. En el tintero se han quedado mientras tanto, durmiendo el sueño eterno, elementos tan genuinos como la chispa, el ingenio, la sátira, el humor negro, la picardía, la ironía o simplemente el buen chiste o el gag audaz.
Aunque la dramaturgia del film se empeña, para provocar la risa, en hacer uso de un lenguaje soez y unos chistes visuales ofensivos la erección del estudiante durante el car wash para recaudar fondos o la forma aberrante en la que los personajes de Cameron Díaz y Justin Timberlake tienen relaciones; la película en esencia carece de todos los atributos antes mencionados.
Díaz personifica a Elizabeth Halsey, una profesora de séptimo grado, en Chicago, que toma en clase, pasa películas desde el primer día de escuela, fuma marihuana en el parqueo de la escuela, escribe palabras ofensivas en los exámenes que corrige y es tan grosera e insultante como el ser más abominable.
Por su parte, Timberlake da vida a un profesor sustituto, despistado e inmaduro, a quien Elizabeth le echa el ojo, luego de haber sido desenmascarada y puesta en la calle por su prometido, al enterarse que proviene de de una adinerada familia.
Toda historia precisa de un elemento narrativo persuasivo y absorbente que mantenga el interés del espectador. Aquí ese interés es suplido por la imperiosa necesidad de Elizabeth de hacerse unos implantes de seno. Para conseguirlo, ella es capaz de todo. De acostarse con alguien o de robarse el dinero de una actividad pro recaudación de fondos.
Pero, ¿cuál es el destino de un film cuyos protagonistas a nadie le importan? Eso es exactamente lo que sucede con Bad Teacher.
Usted dibujará una sonrisa aquí y allá, pero en general el guión es patético y desprovisto de todo encanto e inspiración, por lo que en el film sólo reina el desaliento y el aburrimiento.
