La idea de reunir a un grupo de veteranos del cine de acción, junto co otros de la que habría que llamar generación de relevo, no era del todo descartable. Lo deplorable es el resultado obtenido por Sylvester Stallone en su doble rol de director y guionista con esta destartalada y completamente predecible historia.
Aunque Stallone ha estado dirigiendo desde los años 70, sorprendentemente el total de sus films dentro este renglón son muy pocos, para un espacio de tiempo tan largo. Casi todos ellos, naturalmente, están orientados hacia la acción.
Así que The Expendables no podría ser de ningún modo de otra manera. El film pretende ser un homenaje a cine de acción de los años 80 y principios de los 90. Pero eso se queda en mera intención. Lo que prevalece aquí es el más rampante rocambolesco y descerebrado desfile de puñetazos, disparos y secuencias de acción que no conducen a ninguna parte.
Stallone es el líder de un grupo de seis mercenarios, contratados por un enigmático Mr. Church, para que saquen del poder a un dictador latinoamericano, y al corrupto ex agente de la CIA que le cubre la retaguardia. Además de Stallone, hay muchos nombres sonoros en The Expendables (Mickey Rourke, Dolph Lundgren, Jet Li, Eric Roberts), incluyendo las breves apariciones de Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger. Pero todos ellos, ante la ausencia de una historia con garras y un director que los guíe, sólo están allí haciendo turismo visual y cobrando un buen cheque.
Es por esa misma razón que el film carece de villanos y de personajes. Aquí hay combates cuerpo a cuerpo, disparos, muertos y explosiones por doquier, pero a nadie le importa quien vive o muere. La fotografía es deliberada y erróneamente oscura y confusa y la edición es pésima (con frecuencia uno ni sabe quien está disparando a quien).
The Expendables es violenta, estúpida y carente de todo sentido. Pero aún así, siempre hay y habrá quienes se diviertan con estas necedades. ¿Qué se le va hacer?

