American Sniper
Dos cosas sobresalen en American Sniper. Primero, a pesar de que el director Clint Eastwood hace repetido uso del flashback, y luego la narración es un continuo ir y venir hacia Iraq y de nuevo hacia Estados Unidos; de todas formas prevalece en el film un sentido plano y lineal bajo el cual es contada la historia.
En segundo término, el otro aspecto que llama la atención es la natural y comedida actuación del actor Bradley Cooper. No es nada como para premiar con el Oscar, pero si lo suficientemente notable dentro de un conjunto cuyos alcances no están en sintonía.
Como consecuencia, la conclusión que uno obtiene de American Sniper es de que se trata de una película con uno que otro valor, como su buen diseño de producción, por ejemplo, pero aun así en definitiva no deja de ser un film irregular. No es una mala película, pero su convencionalismo, simpleza y ambivalencia le impiden alcanzar un nivel superior.
Aunque basada en hechos reales, American Sniper no es una biografía fílmica. La película relata parte de la vida de Chris kyle, un cowboy texano y patriótico –no deja de haber aquí cierto trasfondo propagandístico– quien de acuerdo con el guion escrito por Jason Hall, decidió enrolarse en el Navy SEAL luego de presenciar por televisión el ataque terrorista del 11 de septiembre.
Cuando ocurrieron tales hechos, sin embargo, lo cierto es Kyle ya tenía unos dos años en el Navy. Pero en fin, la película se centra en las cuatro incursiones o rondas de combate de Kyle en Iraq y sus consecuentes regresos a casa.
Mientras Kyle se convierte en una legendaria figura dentro del Navy SEAL –uno nunca vive ni percibe tal transformación, y solo recibimos pasivamente dicha información –con más de 160 asesinatos como francotirador, la realidad es que el director Eastwood falla en capturar el progresivo impacto emocional o el daño psicológico que su angustiante y peligrosa tarea va dejando en él.
Además de que American Sniper precisa de mayor intensidad dramática, la puesta en escena del film se torna repetitiva, y en general no hay frescura ni profundidad en el estudio de caracteres en ninguno de los dos frentes en los que alternativamente se va desarrollando la historia.

