¿Spotlight la mejor película?
Spotlight, el film que sigue el rastro a una investigación periodística, con visos detectivescos, sobre decenas de abusos sexuales cometidos por la iglesia católica en Massachusetts, se alzó sorpresivamente la noche del lunes con el premio Oscar a la mejor película, y a mi sigue sin parecerme el gran film que muchos dicen que es.
La película es correcta, precisa, y no hace alardes en uno u otro sentido. Pero en su empeño por mantenerse fiel a los hechos y evitar el sensacionalismo, el director Tom McCarthy maneja la historia con extrema precaución, lo que proporciona al film no sólo un ritmo un tanto lánguido y parsimonioso, y por ello no muy excitante; sino también una perspectiva narrativa en la que la audacia no existe.
Como resultado, los momentos más emocionantes de la película son aquellos en los que los reporteros consiguen una confesión cándida o una revelación cuyo efecto no tiene en la pantalla el mejor impacto. Por tal razón, el tono del film está más cerca del drama que del thriller periodístico.
Uno echa en falta aquí, además, la presión de la hora de cierre, la urgencia por conseguir una noticia que atraiga lectores y consecuentemente evite ‘cortes de personal’, así como el seguimiento periódico de lo que está haciendo el equipo investigativo y con qué cuenta a una determinada fecha.
Naturalmente, está fuera de discusión que ‘Spotlight’ es una película digna, muy seria y con una historia que irrita y hace hervir la sangre al más ecuánime de los mortales. Sin embargo, no hay nada en ella que verdaderamente cautive y apasione a la audiencia, en virtud de que su puesta en escena carece de impulso y energía.
Ahora bien, dos cosas si resaltan a la vista en ‘Spotlight’. Primero el buen trabajo de su elenco encabezado por Michael Keaton, Mark Ruffalo, Rachel McAdams, Stanley Tucci y Liev Schrieber. Todos están contenidos, creíbles y convincentes, en especial Ruffalo, McAdams y Tucci, quienes lucen insistentes y persuasivos, y son quienes tienen a su cargo transmitir las emociones del relato.
Y en segundo término, ‘Spotlight’ pone de relieve también, o más bien rescata el valor de un periodismo, el investigativo, que en esta era de explosión y abuso de las llamadas redes sociales, tiene cada vez menos presencia e impacto. En ese sentido, la película hace un ingente servicio al periodismo serio y de profundidad. Y eso naturalmente, no tiene precio.
Precisamente, la preeminencia y el incuestionable valor y pertinencia de su historia es lo que ha llevado a muchos a sobredimensionar un film que en términos técnicos o puramente cinematográficos a nadie impresiona. ¿Cómo puede entonces ser la mejor película del año?
