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Trabajo Sucio: ¿Tanto talento y para qué?
Recién vi la película dominicana “Trabajo Sucio” y la decepción no podía ser más grande. ¡Qué desastre!
Se trata de una comedia insípida, deshilachada, absurda y grotesca, y de un humor negro mal entendido.
La película comienza con una secuencia que remite abierta y deliberadamente a un clásico –Sunset Boulevard– del gran Billy Wilder.

Pero la conexión y similitud entre uno y otro film es somera y muy limitada, y por demás, establecer una
comparación entre ellos es abismal e innecesaria. Al final esto queda como como un punto de referencia
que solo sirve para apuntalar los dos polos opuestos de un arte ciertamente engañoso y difícil de conquistar.

Desde el mismo inicio de “Trabajo Sucio” se evidencia el carácter precario, crudo y pedestre de sus postulados. Es por eso que no han pasado 3 minutos de proyección y ya sentimos la presencia del aburrimiento y el desgano asomarse desafiante.

Lo peor, sin embargo, es que dicha sensación nunca desaparece, y por el contrario va in crescendo según avanza la película, puesto que el film no es más que un pastiche telenovelesco en el que no hay personajes y la historieta a nadie interesa.

Para mayor desventura, a duras penas puede llegar uno a dibujar una sonrisa con los ‘chistes’, desplantes y la tosquedad que abunda en el film. Y cuando esto sucede, es mayormente revestida de un tono amargo y sarcástico –ante el asombro y descreimiento– y no de satisfacción y complacencia.

El problema aquí no es la crudeza, el humor árido o más bien grosero y burdo con el que se pretende
divertir a la audiencia. No, el asunto es más sencillo. De lo que adolece ‘Trabajo Sucio’ es simplemente de un elemental sentido de comedia, de chispa, ‘gags’ y de verdaderos chistes que de forma natural entretengan y hagan reír al público.

¿De qué trata la película? Vaya usted a saber. ¿De la desenfrenada codicia de los empleados de la casa
de la familia Pérez? No. ¿De la venganza de la ama de llaves de la casa de los Pérez? No. ¿De la corrupción gubernamental, vista a través del diputado Pérez? Tampoco.

¿De la singular y nunca bien estimada y sacrificada vida de los empleados de la familia Pérez? Imposible.
Todo luce muy destartalado. ¿Entonces, por donde rayos va la película?

El Nacional

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