El fin de una Era: La desaparición de iTunes
Aunque el anuncio del cierre de la tienda virtual iTunes no ha sorprendido a nadie –el servicio se había quedado obsoleto y lucía anticuado– es innegable que la creación de la plataforma tecnológica
transformó la industria de la música.
Durante años, la piratería o la “quema” de música constituyó un insalvable obstáculo o ‘dolor de cabeza’ al que no se encontraba solución. Cientos de miles de millones de dólares se perdieron por esa vía –no
hay cifras oficiales– mientras Napster, Limewire y otras redes de intercambio de música (P2P) prácticamente dominaban el mercado.
Como consecuencia, la venta de CDs era prácticamente inexistente. Fue este ambiente que surgió iTunes, con la esperanza y la promesa de organizar y tomar el control de la descarga de música en el internet.
Steve Jobs, su creador, o más bien la cabeza visible del grupo de ingenieros que inventaron la aplicación, aseguraba que la gente estaría dispuesta a comprar música en el internet, de la misma forma como habían comprado LPs, cassettes y CDs, si pudieran hacerlo de forma legal, fácil y barata.
Ese fue, al parecer, una de las ideas conceptuales que dieron lugar a la creación de la plataforma digital.
Jobs, una vez más tuvo razón y iTunes que apareció en el año 2001, pero que comenzó formalmente a operar como tienda en el 2003, fue un éxito rotundo que revolucionó la industria de la música y puso finalmente orden en la casa.
Fue así como a un precio cómodo de 99 centavos, los amantes de la música podían acceder
prácticamente a cualquier canción que les interesara. Claro, eso sí, había que hacerlo a través de uno de los dispositivos electrónicos o productos de Apple.
Ahí se encuentra, precisamente, una de las principales limitaciones que restringieron el crecimiento de iTunes, en comparación con los servicios por suscripción de Spotify y Pandora, y que eventualmente contribuyeron, entre otros, a su perdida de popularidad y continuo declive.
Sin embargo, debe reconocerse que iTunes, que surgió como una herramienta integral del iPod y las computadoras Mac, vino a satisfacer una necesidad y a llenar un vacío.
Nadie niega que la piratería fue buena mientras duró, pero aquello no podía hacerse sin verse afectado
por el llamado “buffering”.

