De nada sirve qué también le vaya a éste film en la boletería, o que el mismo contenga uno que otro momento efectivo y aterrador. El mensaje final seguirá siendo el mismo: toda idea original deberá ser explotada una y otra vez hasta el hastío total.
No existe ninguna otra razón, por la cual esta película es hoy otro producto más del mundillo cinematográfico, que por el aparente perenne deseo, de productores y directores de conseguir cada vez un puñado de dólares más, básicamente exprimiendo y extendiendo la misma idea de un film anterior.
¿Podrá un director algún día decir no a las tentadoras, pero mediocres y anquilosantes continuaciones? ¿Cuándo podrá romperse con este necio circulo que bloquea la creatividad y aniquila la imaginación?
La buena noticia es que Paranormal Activity 2 no es un film insufrible y deplorable, como uno podría esperar que fuera, tomando en cuenta la extrema simpleza y sentido minimalista de la versión original. Eso sí, la película es no sólo superflua, sino absolutamente innecesaria, puesto que nada aporta a la fuente de la que dice proceder.
Pese a que se ha gastado en ella un presupuesto millonario contrario a los $15,000 dólares del capítulo anterior y se han multiplicado los personajes, el film de todos modos no es ni la mitad de lo escalofriante y aterrador como lo fue la película de Oren Peli.
La historia, que arranca como una precuela, pero no deja de ser al mismo tiempo una continuación, se centra en el feliz matrimonio de Kristi (quien es presentada como la hermana de la Katie (Katie Featherstone) del primer film), y Dan. Dan tiene una hija adolescente de un primer matrimonio, y entre ellos a su vez tienen un niño, como de un año de edad.
Una vez más, la trama gira en torno a la presencia de un ente maligno que ronda la casa, y que mediante extraños sonidos y el clásico movimiento de objetos inanimados, va tornándose cada vez más amenazante e insoportable.
Pero el problema es que aquí no sólo los personajes han perdido toda credibilidad y verosimilitud, sino que la propia historia luce forzada y artificial. Es por ello que en algún momento, sobre todo en la primera parte, sobreviene el aburrimiento y la desilusión.

