Era sólo cuestión de tiempo que a alguien se le ocurriera mezclar elementos de la literatura histórica como los espectáculos circenses romanos en los que el perdedor/gladiador terminaba ofrendando su vida a una claque enardecida con dos iconos de la cultura popular contemporánea: el reality show y el video juego.
Al parecer la escritora Suzanne Collins fue la primera que tuvo la idea de crear semejante y apetitoso coctel, para ofrecérselo como el último caviar post apocalíptico, a unos lectores/espectadores ávidos de emociones fuertes, y muy dispuestos a superar cada obstáculo hasta llegar a la meta final.
The Hunger Games es la adaptación del primer libro de una trilogía escrita por Collins que mezcla aventura y ciencia ficción en un futuro impreciso. Los libros, y consecuentemente la película, y las que vendrán detrás de esta, pretenden de algún modo seguir las pautas de las sagas de Harry Potter y Twilight.
Una nación superior, la cual parece estar enclavada en lo que una vez fue conocida como Norteamérica tiene absoluto control sobre otras 12 pequeñas y empobrecidas comunidades o distritos. Hubo un distrito 13 que se reveló y fue devastado en su totalidad. Así que los restantes saben muy bien como comportarse y a qué atenerse.
Uno de los mecanismos de control social puestos en practica por Panem, que es como se conoce a dicha nación, es la celebración de los Hunger Games. En ellos, televisados en directo y con toda la fanfarria, esplendor y fastuosidad de un reality show, se eligen o más bien obligan a participar a un joven y una joven de cada distrito, de entre 12 y 18 años de edad, en una competencia abierta y a muerte, en medio del bosque. Quien sobreviva será el campeón.
Está claro que aquí hay reminiscencias de The Running Man, pero al mismo tiempo, esta es una especie de Survivor en plan futurista y con un concepto más cínico, y por supuesto oscuro y violento.
Gran parte del éxito de la película se debe a la sólida actuación y al carisma de la actriz Jennifer Lawrence (Winters Bone). Ella proporciona la bondad y el carácter humano del que, por otro lado, precisa esta historia.
The Hunger Games es competente, bastante entretenida, y con un buen nivel de suspenso, a pesar de que se torna previsible, y además excesivamente larga.
Pero de cualquier modo, si hacia éste estado de cosas es que camina la sociedad actual, el mensaje no podría ser más tétrico y alucinante. Por suerte, esto es solo un film.

