¿Qué Pasa?

CINE Y SOCIEDAD
Furia de Titanes

<STRONG>CINE Y SOCIEDAD<BR></STRONG>Furia de Titanes

“Furia de Titanes’ es otro de los films que han acomodado su estética para ajustarla al gusto de los teenagers imbuidos de la reciente fiebre del 3D. De hecho, la película fue realizada en segunda dimensión, pero ante el apoteósico éxito alcanzado por “Avatar”, rápidamente fue revestida de dicha técnica.

¿El resultado? Ruidoso, desesperante, y francamente deplorable. El público preadolescente la encontrará la mar de entretenida, pero la película es fallida de principio a fin. “Clash of the Titans” es un remake de un film del mismo título de Desmond Davies, de 1981. Aquella, aunque con un mejor elaborado sentido de animación, fue un espectáculo de segunda, y esta ni a duras penas llega a ese nivel. Lo que propone el film, la reactualización de la mitología griega, es en cierta forma plausible, pese a que no se trata de una historia original. Lo deprimente es la forma insípida y pueril como se ha hecho. Estos dioses y semidioses (Zeus, Hades y Perseo), que se enfrentan bajo amenaza de desatar la furia sobre la ciudad de Argos, si no entregan en sacrificio a la princesa Andrómeda, precisan de mayor rigor y encanto.

Y las actuaciones de muy poco sirven sencillamente porque aquí, pese a los nombres sonoros de Liam Neeson, Sam Worthington y Ralph Fiennes, no hay personajes.

“Furia de Titanes’ carece de inspiración y brillo, y en ella no hay un solo momento que verdaderamente cautive o impresione a la audiencia. Ni siquiera los abundantes y necios efectos atraen la atención de manera positiva. El guión por otra parte es tan simplista y predecible, como repleto de clichés. Uno se pasa el tiempo esperando, por ejemplo,  por monstruo marino que finalmente llega y no pasa nada.

Tengo que decirlo: para los fans del cine acción  y los efectos visuales, el trailer luce espectacular. Ahora bien,  eso es el trailer, la película en sí es otra cosa. Y su puesta en escena se asemeja más a un videojuego que una película. Pero eso sí, mucho menos entretenida.

El Nacional

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