JOHANNESBURGO .AFP. Brasil y China avanzaron en la lucha contra el hambre con planes eficaces, mientras que India y Estados Unidos figuran entre los países con peores resultados, según un informe publicado hoy por la organización ActionAid, al celebrarse la jornada mundial de la alimentación.
La organización de lucha contra la pobreza, cuya sede se encuentra en Johannesburgo, estudió las medidas adoptadas por 50 países y estableció dos clasificaciones, una para los países en desarrollo y la otra para los países ricos.
Brasil encabeza la lista de los países en desarrollo, mostrando lo que se puede hacer «cuando el Estado tiene los recursos y la voluntad política de reducir el hambre», señaló el informe.
El presidente brasileño Lula da Silva logró reducir en 73% del número de niños mal alimentados, gracias a la creación de bancos alimenticios, de cocinas comunitarias y una ayuda a los pequeños campesinos, destacó ActionAid.
China, ubicada en segunda posición, registró este año 58 millones de personas mal alimentadas menos, por lo cual apenas 9% de la población sufre hambre.
Dos pequeños países de Africa, Ghana y Malazi, se ubican en tercer y quinto lugar, prueba de que la lucha contra el hambre no depende sólo de los recursos.
Otro ejemplo de ello, India, con 30 millones de hambrientos más que a mediados de los años 90, se ubicó en el lugar 22 de una lista de 29, detrás de países muy pobres como Etiopía y Lesotho.
«En India, el hambre no se debe a la falta de comida sino a la dificultad de la gente de acceder a ella», apuntó el informe.
«Algunos de los países más pobres del mundo están haciendo notables progresos en la reducción del número de personas que padecen hambre, mientras que algunos países ricos se están quedando atrás», señaló. Cita los casos de Japón, Estados Unidos y Nueva-Zelanda, que han reducido la ayuda al sector agrícola.
Hambre y recursos
El informe destaca que pequeños países de Africa han avanzado en sus planes contra el hambre, lo que indica que es un problema de voluntad política más que de recursos. En tanto, en otros países muy ricos se han eliminado programas de apoyo y ayuda a los sectores que producen alimentos.
