El director ejecutivo de Casa Abierta consideró hoy que la falta de políticas en materia de drogas, la demagogia de las autoridades y de los políticos, así como la corrupción, son los principales factores que han contribuido al desarrollo del narcotráfico a gran escala en el país.
En una evaluación sobre la situación del consumo, prevención, auge y políticas antinarcóticos, hecha por Juan Radhamés de la Rosa Hidalgo con motivo del 35 aniversario de Casa Abierta, lamentó que actualmente estén ocurriendo los efectos perniciosos del narcotráfico, como previeron y advirtieron sus fundadores en 1974.
Dijo sentirse frustrado por el fracaso que según afirmó han tenido el Gobierno y el país en materia de prevención y combate al flagelo de las drogas.
Cuestionó que en el país no hay política para nada que no deje beneficios a los que están arriba en la escala social, y a los que gobiernan, que parece que sólo lo hacen para ellos mismos.
De la Rosa Hidalgo sostuvo que esas políticas cada vez son menos en las instancias del Estado, debido a la corrupción a casi todos los niveles, como lo demuestran los casos más conocidos y los estudios sobre el fenómeno, en los que se evidencian las vinculaciones dolosas de quienes están destinados a evitar su venta.
Estimó lamentable ver cómo en las esferas estatales el tema de las drogas sea visto como tema de escándalo y de declaraciones de alardes, que según afirmó buscan ocultar el fracaso
Lamentó también el crecimiento de grandes fortunas generadas mediante las drogas.
Entiende que la política de tolerancia cero contra las drogas y otros males, sociales sólo se ha cumplido en los medios de comunicación, mientras se distribuye como botín de guerra los bienes y recursos incautados a determinados personajes vinculados al narcotráfico.
También criticó las políticas sociales, y dijo que son asistencialistas, clientelistas y de dádivas, en perjuicio de la educación, la salud y el empleo.
Corrupción
De la Rosa Hidalgo consideró que el país se ha convertido en un coto privado para los negocios legales e ilegales, en un territorio de corrupción rampante, sin horizonte, en una sociedad secuestrada por los poderosos y sus socios los políticos.

