El Juzgado de la Atención Permanente del Distrito Nacional le impuso ayer sábado tres meses de prisión como medida de coerción a dos de los cuatro acusados de la muerte del capitán de la Policía Ramón Jiménez Montero, ultimado a balazos el pasado jueves, en Villas Agrícolas, de la Capital.
La medida coercitiva fue impuesta por el magistrado José Reinaldo Ferreira a Henry Mojica Ramírez, de 31 años, y Ronny Ureña, de 20. Ambos fueron enviados a la cárcel de La Victoria.
Uno de los acusados de la muerte de Jiménez Montero fue muerto a balazos en Barahona durante un enfrentamiento con agentes de la Policía.
Leonardo Antonio Tavares, abogado de los acusados, consideró que la medida es un abuso ya que dijo que sus clientes fueron usados por los verdaderos asesinos.
Los familiares de Jiménez Montero, quien era encargado de la Dirección General de Investigaciones Criminales de la Policía Nacional, en Villas Agrícolas, pidieron a las autoridades que se haga justicia porque su familiar era un hombre serio.
Parientes de los acusados denunciaron que éstos han sido golpeados para que se declaren culpables. Jiménez Montero fue despojado de su arma.

