Opinión

¿Coincidencias nada más?

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El resultado oficial del referéndum que se celebró en Venezuela en el 2004, ratificó a Hugo Chávez como jefe de Estado. Habría obtenido un 59,10% de los votos válidos, muy por encima del 40,64% que favoreció su destitución. Sin embargo, Carlos Alberto Montaner nos acaba de revelar, basándose en estudios matemáticos y físicos, que el mandatario venezolano alteró la voluntad democrática de sus compatriotas.

 ¿Cómo lo hizo? Le cedo la palabra al culto periodista de origen cubano que vive exiliado en las urbes civilizadas de Europa: “La manera política de vender el fraude (que hizo Chávez) la inventó el PRI mexicano hace muchos años. Primero, unos encuestadores contratados para esos fines innobles, presentan resultados falsos que “demuestran” la preferencia de los votantes por Chávez. Segundo, el aparato de propaganda del gobierno machaca a la opinión pública con esa información… Tercero, los resultados de los comicios se ajustan a las previsiones. Ya no hay shock cognitivo que despierte sospechas. Ocurrió lo que afirmaban, supuestamente, las encuestas”.

Es inevitable pensar en Leonel Fernández, porque a decir verdad, aquí ocurrió lo mismo en el 2008 y el pasado 20 de mayo. Firmas encuestadoras interesadas económicamente fomentaron una percepción electoral favorable al PLD, al tiempo que periodistas serviles al gobierno domesticaban por radio y televisión al pueblo. Fue un esfuerzo muy bien concebido que logró crear la ambientación para colar los fraudes sin escandalizar al país, asegurando que luego de ofrecerse los resultados electorales, nadie se sorprendiera y reinase una paz de cementerio. Lo penoso es que después, mansos y cimarrones, tenemos que asumir el pesado fardo de nuevas cargas impositivas para cubrir los ruinosos déficits públicos asociados al populismo electorero, como el precisamente se ha acumulado este año, que frisa los 125 mil millones de pesos. ¿Qué les parece?

El Nacional

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