Con la entrega a las autoridades del joven Wilson Daciel Nicasio, implicado en el asesinato del coronel Julián Suárez, se evita un previsible derramamiento de sangre y se garantiza que el Ministerio Público cumpla con la obligación constitucional de proveerlo de las garantías procesales para que procure demostrar en los tribunales su proclamada inocencia. Es obvio que ese crimen, perpetrado durante intempestivos desórdenes en el Campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), no puede quedar impune, pero se requiere que Policía y Fiscalía profundicen las investigaciones para poder identificar al responsable de tan alevoso homicidio. Para ponerse a disposición de las autoridades, Nicasio usó la intermediación de la periodista Nuria Pieria. Se resalta también que el Consejo Universitario de la UASD disolvió al Grupo Frente Estudiantil Amín Abel y expulsó a sus directivos, luego que las autoridades decomisaron armas caseras y otras evidencias en su local. La Policía ha dicho que investiga al menos a cuatro personas y que otras más serían detenidas en las próximas horas. Hay que garantizar, eso sí, el debido proceso.

