Página Dos

Cójanlo

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Cuesta aceptar que la principal potencia mundial y la economía más sólida del planeta pueda estar al borde de no poder saldar sus compromisos, aguijoneada por las deudas. Tan crítica es la crisis, que se teme, de no llegarse a un acuerdo, que Washington tenga que declararse en bancarrota. La fecha tope es el próximo martes, 2 de agosto, para zanjar la disputa entre la oposición republicana y el Gobierno sobre el monto de la deuda que abruma a Estados Unidos. Los republicanos, con la presión de la ultraderecha, están decididos a no elevar los impuestos para que el Gobierno obtenga los ingresos con que afrontar el déficit presupuestario. El presidente Barack Obama está  contra las cuerdas, prácticamente compelido a recortar drásticamente el gasto social. La fecha límite se erige como un plazo fatal para determinar quién ganará el pulso entre Obama, que por sus aprestos reeleccionistas luce el más perjudicado, y los republicanos. Pero la crisis es el más claro mensaje al mundo sobre los efectos nocivos del endeudamiento, aún se trate de la economía más sólida del mundo.  No se preveía lo que ocurre  en Estados Unidos.

 

El Nacional

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