Entelequias insaciables
El buen juicio se impuso en la decisión de la Cámara de Diputados de rechazar las apetencias de entelequias que aspiraban a un 40 por ciento del financiamiento que otorga el Estado a los partidos políticos. Al carecer de propuestas esos grupúsculos, que se han caracterizado por el oportunismo, salvo honrosas excepciones, no califican como partidos políticos. Su comportamiento los ha estigmatizado como rémoras del poder. El 40 por ciento a que aspiraban del presupuesto a los partidos políticos es un premio que no merecen, simplemente porque no se lo han ganado. Para no perder el favor de sus amos, jamás se han atrevido a presentar candidaturas propias, sean nacionales, congresuales o municipales. Pero aún así tienen el tupé de reclamar un porcentaje de los aportes del contribuyente. Algunas de esas entelequias tienen tan poco escrúpulos que han sido aliadas de los tres grandes partidos de los últimos años. La única condición es que les garanticen una cuota para saciar sus apetencias. La Cámara de Diputados procedió con sensatez al no dejarse embaucar por la avidez de oportunistas, que restan pudor al debate político.
