La muerte todavía no aclarada de un deportista, ocurrida el 12 de mayo, ha convertido a Salcedo en una suerte de zona roja por las frecuentes movilizaciones y los enfrentamientos de manifestantes y agentes de la Policía. Cada protesta de las muchas que se han convocado suele dejar saldo de muertos, heridos y detenidos que se convierten en motivo de nuevas confrontaciones. A la muerte supuestamente a manos de agentes policiales del balocentista Héctor Ramón Medina se ha añadido la de Jonathan Paulino, un obrero de la construcción de 30 años que habría sido baleado por policía mientras se encontraba en su residencia. El suceso fue el detonante de violentas confrontaciones que en las últimas horas han dejado otros dos muertos. Las protestas, que incluyen quema de neumáticos e interrupción del tránsito, han sembrado el pánico. El comercio es el primero que cierra sus puertas y todas las actividades se reducen a su mínima expresión. Hay que establecer responsabilidades sobre las muertes y prestar atención a la demanda de una comunidad intranquilizada por las frecuentes movilizaciones y violentos enfrentamientos.
