Por el pánico que se ha creado tras las explosiones en envasadoras de gas, el director de Normas y Sistemas de Calidad (Digenor) ha optado por un plazo de 40 días a esos negocios para que se ajusten a las reglas. La verdad es que la decisión de Digenor no sólo es tardía, sino indulgente. Envasadoras que no cumplan con las normas de seguridad establecidas deben ser clausuradas hasta que reúnan las condiciones para un servicio tan peligroso. A raíz de incidentes como el de la planta Ana Gas, de Tamboril, se ha denunciado que muchas envasadoras operan de manera irregular con el consentimiento o a través del soborno a las autoridades. Los incidentes de estos días no han hecho más que poner sobre el tapete la necesidad de regulaciones más estrictas sobre el negocio del carburante. Simples travases o la explosión de cilindros en mal estado han dejado muertos, heridos y cuantiosos daños materiales. Más que plazos para que certifiquen sus operaciones, Digenor, que se supone cuenta con técnicos calificados, debe inspeccionar cada uno de los negocios para determinar sin reúnen las condiciones para el servicio.
