El exalcalde y presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en Sosúa, Vladimir Céspedes, se fue de bruces con su defensa de la prostitución como estímulo para el comercio de ese municipio y de Cabarete. Avergüenza que en un pueril ejercicio de sinceridad, sea la ignorancia la que prevalezca en los argumentos con que Céspedes ha defendido la prostitución en las dos comunidades de Puerto Plata.
Cierto es que muchos turistas van no sólo a esas comunidades, sino que vienen a este país en procura de sexo. Pero en modo alguno es para defender una prostitución que por demás escandaliza y degrada. Es como si se apoyara el blanqueo de capitales bajo el alegato de que se carece de medios de producción para generar riqueza y empleo.
El exalcalde y dirigente peledeísta alega que el turismo que llega a Sosúa y Cabarete es por la prostitución. Eso hay que decirlo, duélade a quien le duela, acotó en tono desafiante, para agregar que no quiere que por hipocresía se atente contra ese turismo, porque es el que sostiene la actividad económica. Como político, mejor sería que luchara por inversiones en comunidades con un gran potencial para la producción y el desarrollo.
