Página Dos

CÓJANLO

CÓJANLO

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, no consiguió salirse con las suyas  en las elecciones que la oposición ha denunciado como fraudulentas. Ante las crecientes protestas y reclamos de potencias como Estados Unidos para que se respete la voluntad popular, el presidente Dmiti Medvedev, una marioneta de Putin, ha prometido una investigación sobre los resultados de las votaciones. Lo más probable es que el anuncio no sea más que una estrategia para aplacar la indignación, pero es obvio que la intervención también denota inquietud. Unas 50 mil  personas se concentraron el sábado en Moscú para denunciar los fraudes que habrían permitido a Putin alzarse con el poder. Las movilizaciones, que no guardan precedente desde la disolución de la Unión Soviética, son en reclamo de que se celebren nuevas elecciones. Hasta el expresidente soviético Mijail Gorbachov ha planteado la revisión de los resultados. La decisión del presidenteMedvedev refleja la alta tensión social que caracteriza a la superpotencia. Putin, que ha tenido un control casi absoluto sobre la política en Rusia, es evidente que en esta ocasión los vientos no soplan a su favor.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación