Antes que fomentar la discordia, el conflicto que ha surgido con la veda de Haití a los pollos, huevos, embutidos y otros productos dominicanos debe servir para redefinir las relaciones comerciales entre los dos países. Por la dimensión del intercambio, hay quienes han planteado la discusión de un Tratado de Libre Comercio, como existe en Centroamérica y Suramérica. Pero también, como el caso de la Federación Dominicana de Comerciantes, un acuerdo entre los dos países que eliminen las trabas arancelarias y fitosanitarias.
Y la verdad es que este conflicto con los productos cárnicos y avícolas plantea la necesidad de buscar una fórmula para ordenar el comercio. Las autoridades no deben vacilar en dar los pasos necesarios y derribar todas las barreras que se interpongan, porque, a fin de cuentas, sería el mayor beneficiario.
Los comerciantes tienen razón al abogar por el establecimiento de protocolos en diferentes aspectos para impulsar ese acuerdo que sustente en reglas claras el intercambio entre los dos países. Aunque República Dominicana explore otros mercados para la producción que ha vedado el Gobierno haitiano.
