Miedo a la verdad
El presidente Barack Obama no se ha dejado intimidar por los ex jefes de la CIA que incurrieron en torturas en los interrogatorios a sospechosos de terrorismo. Obama rechazó detener la investigación sobre las violaciones en que habría incurrido la agencia de espionaje con detenidos en la oprobiosa base naval de Guántamo. Por temor a que se ventilen las atrocidades los ex jefes de la CIA pidieron a Obama que se detenga la investigación. Pero el gobernante, que está decidido a que aflore la verdad, no ha obtemperado a la demanda. Tras actuar como si fueran seres supremos, ahora están asustados. Pueden salir embarrados de los excesos y abusos que se cometieron a nombre de la ficción contra el terrorismo. Los argumentos con que se oponen a la pesquisa dispuesta por el Departamento de Justicia carecen de mayor peso. Parece un chantaje, por ejemplo, alegar que la difusión de antiguas operaciones de inteligencia sólo puede ayudar a Al Qaeda a eludir el espionaje estadounidense y a preparar futuras operaciones. Pero Obama, por suerte, no ha cedido siquiera un ápice en su justa determinación de establecer responsabilidades.
