Página Dos

Cójanlo

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De la inmensa cantidad  de drogas que entran es más que obvio que las autoridades sólo pueden confiscar una parte. Eso significa que el narcotráfico todavía se las arregla para burlar los dispositivos de seguridad que se han adoptado para restringir la entrada y salida de estupefacientes. Muestra de la entrada son los 155 kilos de cocaína que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) decomisó el domingo en el muelle de Haina en un contenedor que sería enviado a Puerto Rico. Por el cargamento han sido detenidas cuatro personas. Las mulas y cargamentos confiscados en el exterior demuestran que de alguna manera el narcotráfico se las arregla para transportar la sustancia. Tan loable como la labor de la DNCD es censurable la fragilidad de los organismos que deben evitar que el narco penetre el territorio. El destino de la cocaína y heroína ya no es sólo Estados Unidos, sino Europa. No cabe la menor duda de que la posición geográfica convierte el país en un punto atractivo para el trasiego, pero también tiene que hablarse de una seguridad frágil, fácil de burlar, por las razones que fueren, por el narco.

El Nacional

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