Por lo menos la comunidad homosexual ha tenido el valor de protagonizar una significativa movilización para demandar que se respete la igualdad ante la ley. Un torrencial aguacero no impidió que cientos de miembros de la comunidad Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales llegaran desde el Malecón hasta la Atarazana en reclamo de que se garantice la libertad sexual.
La demostración representa un valioso signo contra la homofobia y la intolerancia que han vuelto a manifestarse a raíz de la designación como embajador de Estados Unidos de un activista homosexual.
En República Dominicana, dijo el colectivo, los hombres y mujeres homosexuales sufren en carne viva toda suerte de vejámenes de parte de las autoridades civiles y militares, en los centros educativos, de salud y trabajo, así como en los espacios públicos. Para los participantes en la demostración la preferencia sexual no es un pecado, sino un derecho consagrado por las leyes.
La marcha contra la homofobia representa un mensaje que va más allá de la demanda, pues indica que no todos los sectores están dispuestos a permitir que les conculquen sus derechos.
