El escándalo del avión desaparecido desde el lunes con 12 personas a bordo adquiere un nuevo matiz con la alegada persecución, con relación al caso, contra un empresario de Santiago, un ecuatoriano y dos deportados de Estados Unidos.
Todo apunta a que la aparente precipitación de la aeronave servirá para sacar a flote un turbio y gigantesco negocio sobre el tráfico de indocumentados por terminales aéreas.
Nadie se explica cómo un piloto a quien le habían cancelado la licencia, pero además con el prontuario que se atribuye a Adrian Jiménez Jiménez, podía conseguir autorización para operar vuelos.
Y como para ampliar las conjeturas ahora sale a relucir que un empresario de Santiago, un ecuatoriano y dos deportados de Estados Unidos son perseguidos por el supuesto tráfico de indocumentados desde el aeropuerto Cibao.
Se ha dado cuenta de que con la colaboración de la Interpol (Policía Internacional) se ha ubicado en Bahamas a uno de los supuestos enlaces en el transporte de ilegales. Los cabos que comienzan a aflorar sugieren que faltan muchos cabos por atar.
Al menos tres técnicos han sido suspendidos por el Instituto Dominicano de Aviación Civil (Idac) y dos pilotos son investigados sobre el caso del avión, que con los nuevos ingredientes se complica todavía más.
Pero con las seguridades y el interés que han puesto las autoridades se espera que no quede el menor detalle en el aire sobre un escándalo que ensombrece mucho la imagen del país.
