El vicepresidente Rafael Alburquerque no sólo defendió al director del Departamento de Persecución de la Corrupción Administrativa (DPCA), sino que restó calidad moral a los sectores que buscan su destitución por la supuesta pasividad del funcionario para enfrentar los escándalos. Como parte de su estilo, Alburquerque eludió el presente para decir que la gestión 2000-04, encabezada por el actual candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía, se caracterizó por escandalosos casos de corrupción. En caso de que sea así, hay más razones entonces para solicitar la destitución del director del DPCA, Hotoniel Bonilla, sea por incapacidad o encubrimiento. De la misma forma que contra los escándalos de que habla Alburquerque, el funcionario ha debido proceder con los más de 30 expedientes en que según la Cámara de Cuentas se han detectado irregularidades administrativas. Los argumentos de vicepresidente de la República para defender a Bonilla no hacen más que justificar los reclamos para que el director de la DPCA sea destituido por infuncional. Además de moral, el problema es de tipo legal.
