No debe quedar en el aire
No debe quedar ningún cabo suelto sobre la lamentable muerte del piloto y dos empleadas de la Cancillería en el helicóptero que se precipitó el jueves 15 en San José de Ocoa. La comisión que tiene a su cargo investigar el suceso debería rendir un informe completo, sin obviar el menor detalle. La nave en la que perecieron el capitán piloto Winkler Díaz Romero, la arquitecta Manuela Margarita Checo, encargada de planta física de la Cancillería, y Jendy Vásquez de Jesús, era propiedad del cónsul en Puerto Príncipe y precandidato a senador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por San José de Oacoa, Carlos Castillo. Trascendió que las empleadas de la Cancillería viajaban con frecuencia a Puerto Príncipe en asuntos relacionados con la remodelación de la sede diplomática de República Dominicana. Se hizo bien en designar una comisión de la Fuerza Aérea para determinar las causas del accidente, pero, para despejar cualquier especulación, sería saludable que en el caso no quede ningún cabo en el aire. A la fecha no ha habido mucha información sobre el accidente que costó la vida al piloto y a las dos empleadas de la Cancillería.
