Página Dos

Cójanlo

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La detención de dos personas cuando trataban de desmantelar a mandarriazos piezas del puente Duarte ha debido ser el toque de sirena sobre la dimensión del negocio de metales. Con todo y que desde hace tiempo las telefónicas habían puesto el grito al cielo sobre el robo de cables y que las tapas de alcantarillas desaparecían de las calles como por arte de magia. Aunque la Dirección General de Aduanas ha clausurado unas 16 fábricas que fundían metales, la decisión no ha terminado con los robos en distintas instalaciones. Además del caso del puente Duarte no dejó de llamar la atención la estatua de bronce, en homenaje a Buda, que fue arrancada del Barrio Chino. Ahora las autoridades, que de hecho habían tomado algunas acciones, han decidido actuar con más energía frente a un problema que ha afectado a empresas públicas. El sábado, piezas que habían sido denunciadas como robadas fueron recuperadas en operativos en diferentes talleres de metales intervenidos en Santiago.  La generalización y el peligro que implica el desmantelamiento de piezas de matales obliga a actuar con más energía para detener una práctica funesta.

El Nacional

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