Los menores son el gran problema con el nuevo modelo de gestión penitenciaria. Un análisis de la periodista Solange Batista publicado en la edición del lunes del matutino Hoy revela que contados centros de los nueve que operan en el país cumplen con las normas de reinserción social de menores que consignan las leyes y convenios internacionales.
Y con la conversión de Najayo-Hombres en centro de corrección y rehabilitación se abre un vacío con la suerte de los menores de 18 años que guardan prisión en el recinto. Los muchachos permanecerán en medio de dos centros penitenciarios.
En el país hay unos 550 menores distribuidos en nueve centros. Aunque se ha hecho mucho énfasis, la eliminación de privilegios no debe enfocarse como el principal objetivo de un nuevo modelo de gestión que, tal como está concebido, constituye un paso extraordinario llamado a humanizar las condiciones de los reclusos.
Sin embargo, ha de buscarse una solución al problema de los menores, cuyo retorno a las cárceles supera el porcentaje de los adultos que según las propias autoridades han logrado reinsertarse en la sociedad, gracias a terapias ocupacionales.
