No debe sorprender que un menor que había sido excarcelado figure entre los homicidas de un cabo de la Policía durante un asalto en Los Mina. La participación de menores de edad en crímenes y actos delictivos constituye una constante cada vez más alarmante. Sobre lo que sí se debe reflexionar es en torno a la condición de menor para atenuar las penas contra auténticos profesionales del crimen. El cabo de la Policía Joan Manuel Gómez Alcántara, de 30 años de edad, y quien laboraba como mensajero de la banca Naco Sport, fue muerto a tiros por cuatro desconocidos que lo emboscaron en la calle Marcos del Rosario. El agente, que se desplazaba en una motocicleta acompañado de Robin Antonio Pérez Meléndez, fue despojado de 18 valijas con dinero que posteriormente fueron recuperadas por la Policía. Tres de los asaltantes también fueron detenidos. Se espera que sobre el suceso no quede ningún cabo suelto y que los responsables sean juzgados conforme al delito que cometieron. Y más sin son reincidentes, al margen de la edad. La condición de menor no puede ser óbice para que el peso de la ley caiga sobre acusados de crímenes.
