Los 5,000 millones de dólares que le prestó China le han servido al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para paliar la escasez de divisas. Sobre todo en un momento en que la cotización de la moneda estadounidense es siete superior en el mercado paralelo al cambio oficial. Pero el préstamo no ha servido para conjurar el nerviosismo por el desabastecimiento de papel sanitario y algunos productos básicos, que el mandatario ha denunciado como parte de una conspiración del imperialismo yanqui y sus lacayos para desestabilizar su Gobierno.
Para lidiar con las colas en los supermercados, que tanta irritación y sensación de crisis generan en la población, ha contemplado militarizar las cajas registradoras para agilizar el proceso.
También fomentar las importaciones de los artículos que puedan ser acaparados con el propósito de crear una crisis artificial. Lo que habría que determinar es si el desabastecimiento es propiamente político o resultado de problemas con la producción. Sin el préstamo de China, no se sabe cuál sería hoy la situación de Venezuela a causa del creciente pánico por la escasez de diferentes productos de primera necesidad.
