La decisión de buscar una salida diplomática no significa que Estados Unidos ha renunciado a la intervención militar en Siria. El ataque es todavía posible, advirtió el secretario de Estado, John Kerry, tras entrevistarse con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. De esa manera, Washington advierte al dictador Bashar el Asad que no se haga muchas ilusiones por la suspensión de un ataque que se tenía como inminente, pero también calma a sus aliados israelíes en el Medio Ambiente.
Si tras las pruebas presentadas por las Naciones Unidas sobre el uso de armas químicas en una guerra que ha causado más de 100 mil muertos, Asad no cumple el pacto para la destrucción de sus arsenales en un tiempo prudente, entonces el Gobierno de Barack Obama entrará en acción. Por lo menos en una semana el dictador sirio tendrá que entregar la lista de sus armas químicas.
Washington y Rusia, que llegaron al acuerdo para suspender la intervención militar, concuerdan en que Siria cuenta con más de mil toneladas de sustancias nucleares. En noviembre, unos inspectores deberán verificar el proceso de destrucción. Si por casualidad El Asad no ha cumplido, puede darse por descontado que Washington no preguntará para usar la fuerza.
