El Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en diciembre de 2010 todavía no ha sido concluido por falta de recursos. Sin embargo, el ministro de Economía y Desarrollo, Temístocles Montás, declaró que sin estadísticas confiables y oportunas no se puede monitorear el impacto de crisis como la que se cierne sobre la economía. Se trata, sin duda alguna, de un contrasentido. El valor que el funcionario confiere a las estadísticas contrasta con el hecho de que, a estas alturas, el Gobierno no haya completado la información del censo de población. Y más cuando el propio funcionario hastareconoció que la gobernabilidad democrática se asocia con estadísticas públicas creíbles, en tanto aportan valiosos elementos para evaluar la calidad de las políticas oficiales. Con ese criterio sorprende que la Dirección de Estadística esté todavía atascada con los datos del censo por falta de unos pesitos. El problema puede cuestionar hasta las propias estadísticas en que se ha apoyado el Gobierno, dado que no responden a ningún estudio acabado. El criterio del funcionario es para que los datos del estudio de población se hubieran completado.
