Por lo menos en cuanto a los métodos que se utilizan en los hogares para disciplinar a los niños, la sociedad dominicana está todavía en el primitivismo. Es inconcebible que en pleno siglo XXI el 67.4% de los hogares recurra al castigo físico o psicológico como medio para educar a los infantes.
El caso resulta más alarmante cuando, según un estudio sobre la situación de la infancia y la adolescencia en República Dominicana, ni siquiera los discapacitados escapan a los abusos y maltratos por parte de familiares. Ante la indignante y salvaje práctica resulta irrelevante el doloroso dato de que el 56% de la población infantil que trabaja realiza actividades peligrosas. El estudio, presentado por la Unicef, revela que la violencia contra la niñez no sólo está en los hogares, sino también en las instituciones y los espacios públicos.
Los resultados del estudio son para que las autoridades no sólo se den golpes de pecho, sino que trasciendan la propaganda y el burocratismo que caracterizan casi todos los programas sociales, abocándose a la elaboración de una política real y efectiva a favor de esa niñez desvalida y víctima de un abusivo régimen familiar y social. Y ver todos los vasos vinculantes.
