Ese no es el contrincante
La gradería parece muy atenta al pleito entre el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y el sacerdote jesuita Mario Serrano, cuyo primer encontronazo se produjo cuando el prelado tildó de sinvergüenza al cura y reclamó de sus superiores que lo manden a callar.
La expresión del Cardenal de “a mí hay que respetarme en este país aunque ese señor (padre Serrano) se crea que es un sumo pontífice”, parece dirigida a los superiores jesuitas de ese sacerdote, que acude con frecuencia a los medios de comunicación a criticar la sentencia del Tribunal Constitucional, defendida por López Rodríguez.
El padre Serrano sostiene que esa sentencia despoja de nacionalidad a miles de ciudadanos de origen haitiano, cuestión que rechaza el Cardenal, que ha advertido que “moralmente no acepto que un sacerdote ande diciendo tonterías públicamente”. El pleito, si es que se da, no sería entre López Rodríguez y ese cura. Esperen otro gladiador.

