Página Dos

Cójanlo

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La santísima voluntad de Amnistía

Los comisionados de Amnistía Internacional que se pavonean de oficina en oficina con un discurso a flor de labios injerencista y hasta cierto punto irrespetuoso, deben sentirse muy a gusto de realizar su trabajo en una nación cuyos poderes públicos garantizan la libertad absoluta para que esos procónsules definan, sin más juicio de valor que su santísima voluntad una decisión de un órgano jurisdiccional dominicano, como arbitrario, discriminatorio y retroactivo, que viola los derechos humanos de miles de dominicanos de ascendencia extranjera.

Incluso, esos señores de horca y cuchillo llegan a acusar al Gobierno y al Estado dominicano de violar los derechos a una nacionalidad, personalidad jurídica, a la educación, a la salud, a la libertad de circulación y al trabajo, todo eso sin exponer la más mínima razón jurídica, ni hacer caso a lo prometido por el presidente Danilo Medina de que no se violarán derechos humanos en la aplicación de una sentencia emitida por el Tribunal Constitucional. Hay que preguntar dónde más se acepta que una organización supranacional irrespete a un Estado y a un Gobierno que ofrecen sobrada demostración de integridad moral y respeto a los derechos de personas físicas y jurídicas. Sólo aquí.

El Nacional

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