Tiene sus bemoles la extradición a Estados Unidos de un exjefe de operaciones de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) por supuestos vínculos con el narcotraficante Quirino Ernesto Paulino Castillo. La acusación contra el coronel retirado Francisco Antonio Hiraldo Guerrero también pone sobre el tapete el caso del capitán Víctor Hugo Sánchez, quien murió el 26 de septiembre en una avioneta vinculada al narco que se precipitó en Constanza. La DNCD ha dicho que el oficial era un agente encubierto, pero diferentes sectores le atribuyeron un cuantioso patrimonio derivado de supuestos vínculos con el narcotráfico. Si el coronel Hiraldo Guerrero pudo operar durante tanto tiempo como un agente del narcotráfico el problema de la seguridad es muy grave. Basta recordar que Paulino Castillo fue capturado extraditado a principios de 2005 por un cargamento confiscado en diciembre de 2004. Es confuso que ni por asomo las autoridades se enteraran hasta la solicitud de extradición de Estados Unidos que nada más que el jefe de operaciones de la DNCD estaba vinculado al narco. La investigación ahora se cae de la mata.
