Víctimas inocentes
Algunos principios internacionales, como la unificación de la familia, se han ido a pique en Estados Unidos con el dramático caso de los más de 46 mil niños indocumentados que permanecen en centros de albergues para ser deportados a sus respectivos países. Además de Centroamérica, de donde procede la inmensa mayoría de los menores, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ha protestado por la repatriación de los niños que han emigrado a Estados Unidos para reunirse con sus padres. El caso de los infantes plantea un problema humano y legal.
Pero el consuelo que ofrece Washington es que antes de ser devueltos a Guatemala y otros países centroamericanos los niños van a ser tratados humanamente y con justicia. ¿Acaso podía ser de otra manera? La unificación de la familia que consagra el Derecho Internacional no ha sido tomada en cuenta frente al doloroso drama.
Como para evitar o desalentar cualquier petición de clemencia, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, declaró que la situación, con respecto al caso de los niños, es insostenible e inaceptable. O lo que es lo mismo: que su Gobierno no entrará en razones.

