Suerte en rastreo
Si las autoridades judiciales se lo proponen, no tardarán en encontrar a los destinatarios de millones de dólares que habría remesado desde Nueva York una supuesta banda de narcotraficantes dirigida por una pareja de esposos dominicanos. Aunque los recursos estén tan blanqueados, que de su procedencia no queden ni las huellas.
Cabe dar por descontado que el fiscal general Eric T. Schneiderman no salió a adivinar ni hacer turismo, sino con informaciones muy concretas sobre las generales y ubicaciones de quienes habrían recibido la fortuna despachada por los esposos Robert García y Adalgisa Hernández, así como por Francisco García.
La banda también la integraban los norteamericanos Michel Novick y Richard Bernal, quienes, como los dominicanos, se declararon culpes y también cantaron. Pero nadie, como en otros escándalos que han alborotado a la opinión pública, se hace mayores expectativas.
Las autoridades judiciales administran los casos con mucha discreción y suelen tomarse todo el tiempo que sea necesario. El sonado caso de los hermanos Benítez, del cual muchos ni se acuerdan, es un buen ejemplo. De todas formas, suerte en el rastreo.
